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Muchos hombres crecieron escuchando que ser fuerte significaba aguantar, aguantar el cansancio, el estrés, el dolor o los problemas sin quejarse demasiado. Comer cualquier cosa, dormir poco y vivir permanentemente acelerado parecía parte normal de la vida adulta.
El problema es que, muchas veces sin darnos cuenta, ese modelo acaba llegando también a nuestros hijos. Hoy sabemos que enseñar hábitos saludables no consiste únicamente en decirles que coman verduras o apuntarlos a un deporte, la verdadera educación empieza mucho antes: en lo que ven cada día dentro de casa.
"Porque tus hijos te observan constantemente: cómo comes, cómo descansas, cómo hablas de tu cuerpo, cómo gestionas el estrés, cómo te cuidas y también cómo te abandonas. Y aunque muchos padres no lo perciban, ahí también se construye la idea que un niño tendrá sobre lo que significa llegar a la edad adulta", comenta Sonia Lucena, psiconutricionista y técnico especialista en nutrición deportiva.
Tu estilo de vida también educa a tus hijos
Hay una realidad en al que no nos gusta pensar, los hijos suelen parecerse más a nuestros hábitos que a nuestros consejos. Si un niño crece viendo que su padre vive agotado, come deprisa, duerme mal y solo presta atención a su salud cuando aparece un problema, probablemente entenderá que cuidarse es algo secundario.
En cambio, cuando ve a un hombre que intenta mantenerse activo, que entiende la importancia del descanso, que cocina, que entrena o simplemente que dedica tiempo a su bienestar, el mensaje cambia completamente.
No hace falta proyectar perfección, de hecho, obsesionarse con la alimentación o el físico puede ser igual de perjudicial, lo más importante es transmitir equilibrio. Un padre que se cuida desde la responsabilidad, y no desde la obsesión estética, enseña muchísimo más de lo que imagina.
Un grave error: prohibir
Uno de los mayores errores actuales es convertir la comida en un sistema de premios, castigos y culpa: “esto engorda” o “hay que compensar”, frases tan normalizadas que muchas veces no somos conscientes del impacto que tienen. Los hijos no necesitan crecer con miedo a la comida, lo mas adaptativo es que aprendan a entenderla y entenderse.
Comprender que algunos alimentos ayudan a tener más energía, recuperarse mejor, concentrarse o rendir más en el deporte. Pero también que comer tiene un componente social, familiar y emocional.
La diferencia es enorme, cuando los niños aprenden esto desde pequeños, es mucho más probable que en la adolescencia y en la vida adulta tengan una relación sana con la alimentación y con su propio cuerpo.
Puedes transmitir autoestima a tus hijos con tu ejemplo
Durante mucho tiempo se pensó que la presión estética afectaba sobre todo a las mujeres, pero la realidad actual es muy distinta. Cada vez más adolescentes viven obsesionados con su imagen física, comparaciones constantes y estándares imposibles.
Y muchas veces el problema empieza en casa. Los hijos escuchan cuando su padre dice: “Estoy echando barriga” o “me estoy poniendo fondón” o “tengo que quitarme esta tripa”. También aprenden cuando ven a un hombre incapaz de descansar, desconectar o cuidar su salud mental. Por eso educar en autocuidado no significa volver a los hijos más débiles. Significa enseñarles algo mucho más útil: que la fortaleza real también implica saber mantenerse bien física y mentalmente.
Compartir hábitos crea vínculo entre padres e hijos
Hay algo especialmente poderoso en los hábitos saludables compartidos: cocinar juntos, salir a caminar, hacer deporte o simplemente sentarse a comer sin pantallas genera momentos que terminan teniendo mucho más impacto del que parece.
Porque al final los hijos no recuerdan grandes discursos sobre nutrición, recuerdan rutinas, conversaciones y ejemplos. Y ahí como padre tienes una oportunidad enorme: convertir el autocuidado en parte natural de la vida familiar, no en una obligación puntual.
El objetivo no es la perfección
Nadie lleva una alimentación perfecta, nadie entrena siempre, nadie duerme bien todos los días y precisamente por eso es importante transmitir una idea realista de la salud. El objetivo no es formar hijos obsesionados con el cuerpo, las calorías o la imagen, tampoco hijos incapaces de esforzarse o tolerar frustraciones.
El verdadero objetivo es que el día de mañana sepan cuidarse solos. Que entiendan cómo alimentarse con criterio, que relacionen el deporte con bienestar y no solo con estética, que comprendan la importancia del descanso, del equilibrio mental y de escuchar su cuerpo. Porque tarde o temprano dejarán de vivir contigo y en ese momento, gran parte de lo que hagan con su salud dependerá de lo que aprendieron observando en casa
Al final tu hijo no aprenderá a cuidarse por lo que le digas, sino por lo que vea en ti. Y quizá esa sea la pregunta importante: ¿qué idea sobre ser adulto está aprendiendo cada día al observarte?
Roberto Cabezas es especialista en fitness, CrossFit, culturismo, material de entrenamiento, nutrición y suplementación deportiva en Men's Health España. Licenciado en Periodismo por la Facultad de Ciencias de la Información, en Madrid, siempre me ha gustado el deporte. Jugué al fútbol, practiqué karate, tenis y ahora soy un apasionado del pádel y entrenar en el gimnasio. Creo firmemente en que llevar una vida saludable, comiendo bien y haciendo ejercicio a diario, es fundamental tanto para el cuerpo como para nuestra salud mental. Y animo a combatir el estrés con el entrenamiento fitness mediante rutinas de ejercicios.
Uno de mis hobbies es comprar comida porque me encanta comer, sobre todo carne, pero también la fruta y los postres healthy. No me falta mi batido de proteínas diario y puestos a recomendar, prueba la crema de cacahuete con plátano, esta es una de muchas de las recomendaciones que puedes encontrar entre los contenidos de nutrición en los que escribo y trato temas como, la creatina, proteína whey entre otros.
En lo profesional, antes de formar parte de la Healthy Unit de Hearst Magazines, estuve casi 20 años en las revistas Teleindiscreta, TP y Supertele, de la misma compañía, donde aprendí a ser periodista. Antes pasé por una consultora económica y una web femenina. ¿Más aficiones? La lectura, la música, el cine, las series y jugar con mis hijos. ¡Vive y deja vivir!













