Hay gente más y menos propensa a soportar el ruido. Y no nos referimos a ruido mental, que también, sino a otros ruidos molestos que, llegado el caso, puede ponernos muy nerviosos e incluso ansiosos. ¿No soportas cómo respira la persona que se sienta a tu lado en el trabajo? ¿Has discutido alguna vez con tu pareja por el ruido que hace al comer? ¿Te saca de tus casillas cualquier ruido del vecino de arriba? Si esos ruidos te provocan tensión, nerviosismo e incluso irascibilidad, la psicóloga Celia Incio te da todas las claves en su nuevo libro 'Maldito ruido'.

¿Qué es la misofonía?

Hay ruidos que, para una persona, pueden pasar totalmente desapercibidos y que a otros les suponga ponerse nerviosos o irritados constantmente. Y se trata de un sufrimiento que muchas veces es banalizado y de personas tiquismiquis o maniáticas. Las personas con misofonía tienen una mayor activación, una mayor reactividad sensorial y emocional, y el estrés claro que puede agravarlo. Pero la misofonía básicamente es una condición por la cual determinados sonidos, que para la mayoría de personas pasan totalmente desapercibidos, como masticar, respirar, sorber o pequeños golpes, desencadenan una respuesta neurológica que provoca una reacción tanto emocional como física automática, muy intensa y difícil de controlar. Se caracteriza, sobre todo, por una irritación extrema, una gran activación y una necesidad urgente de que el estímulo desaparezca, ya sea enfrentándose a él o huyendo. Y es importante, yo creo, aquí matizar que no estamos hablando de me molestan los ruidos, sino de una respuesta a nivel cerebral que activa el sistema nervioso como si hubiese una amenaza o una invasión realmente.

¿Cuánta gente sufre misofonía?

Se calcula que las personas que sufren misofonía son entre un 15 y un 20% de la población y alrededor de un 6% delimitada significativamente su vida por ella. El problema es que no sabemos realmente si cada vez hay más personas con misofonía o si ahora, por fin, que se le está poniendo nombre a algo que antes se ocultaba muchísimo, y ahora se comprende mejor. Porque al final el ruido va a ser inevitable, vamos a tener que enfrentar a él en algún momento del día.

¿Qué herramientas tenemos para gestionarlo mejor?

No se trata de mutear el entorno y, de hecho, a corto plazo muchas personas, porque es el recurso que más alivia a corto plazo, utilizan tapones, cascos, ruido blanco, intentan hacer cambios ambientales, y todo eso puede ayudar puntualmente. El problema es que si se convierte en la única estrategia, el cerebro aprende que cada vez más ese sonido es más peligroso; por eso a largo plazo el trabajo más eficaz suele combinar desde la regulación del propio cuerpo, entrenamiento de la atención, manejo emocional y, sobre todo, resignificación del sonido.

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Westend61//Getty Images

¿Cómo nos afecta si no conseguimos gestionarlo o manejarlo bien?

Al final el cuerpo aprende que, ante la emisión de ese sonido y su percepción, se siente totalmente indefenso; ese sonido genera un malestar por una serie de interpretaciones internas, que a veces ni siquiera somos conscientes pero que suelen ir de la mano. Y solamente tengo dos opciones: o enfrentarme y eso me va a provocar conflictos, o huir, estoy como destinado siempre a huir de esos sonidos.

¿Hay un ránking de sonidos más molestos?

Realmente sí que hay sonidos más típicos. Es verdad que si tengo que sacar un factor común, son aquellos sonidos, que no se caracterizan ni por su volumen ni por su intensidad. Es decir, no hablamos del vecino con el taladro; hablamos de sonidos. más leves y sutiles, sonidos humanos y repetitivos, como pueden ser masticar, respirar, el sorber por la nariz, el teclear, una cucharilla contra una taza, caminar arrastrando las chanclas ahora en verano, y sonidos ambientales como el agua cayendo repetidamente sobre el lavabo, ladridos lejanos... Y, a veces, la misofonía es selectiva; .te puede irritar mucho cómo respira tu pareja, pero tu amiga que está al otro lado del sofá, no.

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Francesco Carta fotografo//Getty Images
Headshot of Roberto Cabezas

Roberto Cabezas es especialista en fitness, CrossFit, culturismo, material de entrenamiento, nutrición y suplementación deportiva en Men's Health España. Licenciado en Periodismo por la Facultad de Ciencias de la Información, en Madrid, siempre me ha gustado el deporte. Jugué al fútbol, practiqué karate, tenis y ahora soy un apasionado del pádel y entrenar en el gimnasio. Creo firmemente en que llevar una vida saludable, comiendo bien y haciendo ejercicio a diario, es fundamental tanto para el cuerpo como para nuestra salud mental. Y animo a combatir el estrés con el entrenamiento fitness mediante rutinas de ejercicios.

Uno de mis hobbies es comprar comida porque me encanta comer, sobre todo carne, pero también la fruta y los postres healthy. No me falta mi batido de proteínas diario y puestos a recomendar, prueba la crema de cacahuete con plátano, esta es una de muchas de las recomendaciones que puedes encontrar entre los contenidos de nutrición en los que escribo y trato temas como, la creatina, proteína whey entre otros.

En lo profesional, antes de formar parte de la Healthy Unit de Hearst Magazines, estuve casi 20 años en las revistas Teleindiscreta, TP y Supertele, de la misma compañía, donde aprendí a ser periodista. Antes pasé por una consultora económica y una web femenina. ¿Más aficiones? La lectura, la música, el cine, las series y jugar con mis hijos. ¡Vive y deja vivir!