Para millones de personas, la primavera significa el comienzo de los estornudos, el picor de ojos y la sensación de ahogo. Pero el tratamiento de las alergias está cambiando rápidamente. Los nuevos medicamentos ya no solo suprimen los síntomas de la fiebre del heno, las alergias alimentarias y el asma, sino que también se centran en reajustar el propio sistema inmunitario. Según los expertos, estos avances podrían transformar de forma drástica la atención de las alergias en los próximos años.

¿Por qué aparecen las alergias?

Una reacción alérgica es, en realidad, un error del sistema inmunitario. El cuerpo interpreta una sustancia inofensiva —como el polen, los ácaros del polvo o una proteína alimentaria— como si fuera un intruso peligroso. Como consecuencia, se producen reacciones inflamatorias que provocan síntomas como estornudos, picor, hinchazón y congestión nasal.

Los medicamentos tradicionales se centran principalmente en aliviar esos síntomas. Por ejemplo, los antihistamínicos bloquean la histamina, mientras que los corticosteroides reducen la inflamación. Sin embargo, no solucionan la causa subyacente. Por eso, la atención se está desplazando cada vez más hacia tratamientos que buscan entrenar al sistema inmunitario para que tolere mejor los alérgenos.

Reentrenar el sistema inmunitario

Ese enfoque se conoce como inmunoterapia. Consiste en exponer al cuerpo a cantidades muy pequeñas y progresivamente mayores de un alérgeno. “El sistema inmunitario cambia realmente, de modo que se vuelve menos alérgico”, explica Dale Umetsu, alergólogo e inmunólogo del hospital universitario UCSF Health.

Las conocidas inyecciones contra la alergia llevan décadas funcionando bajo este principio, pero la forma en la que se aplica la inmunoterapia está evolucionando rápidamente. Los tratamientos son cada vez más personalizados y adaptados a cada paciente.

“La medicina personalizada significa hoy en día optimizar los tratamientos según el estilo de vida, el entorno, las pruebas diagnósticas y los riesgos individuales de cada persona”, añade Umetsu.

Los investigadores también estudian nuevas técnicas, entre ellas las vacunas contra las alergias basadas en ARNm. Estos tratamientos podrían enseñar al sistema inmunitario a tolerar los alérgenos incluso antes de que aparezcan los síntomas. Por ahora, estos métodos siguen siendo experimentales. “Todavía hay que demostrar que son seguros y eficaces”, advierte Umetsu.

El auge de los tratamientos biológicos

Un avance que está recibiendo mucha atención es la aparición de los llamados biológicos: medicamentos basados en proteínas naturales que bloquean de forma muy específica determinadas partes del sistema inmunitario.

En estudios recientes se ha investigado, entre otros, el stapokibart, un fármaco que inhibe importantes señales inmunitarias relacionadas con las inflamaciones alérgicas. En un ensayo clínico de 2024, el 64 % de los participantes presentó síntomas leves o no tuvo molestias durante la temporada de polen.

Aunque muchos de estos estudios siguen siendo relativamente pequeños, los expertos consideran que los resultados son muy prometedores. “Llevo cuatro décadas siendo alergólogo pediátrico y, durante ese tiempo, solo ha habido avances limitados”, afirma Robert Wood, director del departamento de alergia, inmunología y reumatología del Johns Hopkins Children’s Center. “Hasta que en los últimos años se introdujeron los biológicos y cambiaron por completo nuestra forma de actuar”.

No son tratamientos competidores entre sí

Según los expertos, los biológicos y las clásicas inyecciones contra la alergia no tienen por qué sustituirse mutuamente. “Las vacunas para la alergia siguen teniendo un efecto más duradero y una mayor capacidad para reducir la enfermedad que cualquier biológico”, afirma Robert Wood.

Purvi Parikh, alergóloga e inmunóloga de NYU Langone Health, señala una diferencia importante: “Las inyecciones contra la alergia crean tolerancia frente a un alérgeno, mientras que los biológicos bloquean señales inmunitarias específicas en lugar de suprimir todo el sistema”.

Por ello, muchos médicos creen que ambos tipos de tratamiento se complementarán entre sí en lugar de competir.

Un tratamiento a medida

Según el alergólogo pediátrico Robert Wood, en realidad no existe un único “temporada de alergias” como tal. Algunas personas reaccionan sobre todo al polen en primavera, mientras que otras sufren síntomas por los ácaros del polvo, los animales domésticos o los hongos, alérgenos que están presentes durante todo el año. Por ello, encontrar el tratamiento adecuado sigue siendo un proceso de medicina personalizada.

Aun así, los investigadores observan avances claros. “Es un momento extremadamente interesante para dedicarse al tratamiento de las alergias”, afirma Purvi Parikh, de NYU Langone Health. “Ahora podemos mejorar realmente la calidad de vida de los pacientes e incluso salvar sus vidas”.

Vía: National Geographic NL
Traducido y editado por Gustavo Higueruela
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Roeliene Bos
Redactor
Roeliene trabaja como editora para National Geographic. Como periodista científica, también contribuye a las revistas Quest y KIJK, entre otras. Le encantan los viajes, la historia religiosa y caminar a paso ligero.