La imagen de éxito asociada a una vivienda en propiedad sigue profundamente instalada en muchas sociedades. Comprar una casa continúa viéndose como una meta adulta, un símbolo de estabilidad y una garantía de futuro. Pero en plena crisis de acceso a la vivienda, con alquileres disparados y precios cada vez más alejados de los salarios, ese modelo empieza a resultar inalcanzable para muchas personas.

En este contexto aparecen historias que cuestionan las normas establecidas. Un ejemplo es la de Lubosh Hanuska, un hombre de 61 años que lleva más de dos años viviendo sin pagar alquiler en Melbourne junto a Will, un hombre de 102 años, se ha convertido en uno de esos casos que despiertan curiosidad porque plantea otra manera de entender la independencia, la convivencia y el envejecimiento.

Hanuska podría comprarse una vivienda propia. Tiene capacidad económica para hacerlo. Aun así, ha preferido compartir casa con una persona mayor que quiere seguir viviendo en su hogar de siempre. El acuerdo beneficia a ambos y ha terminado transformándose en una amistad.

Una vida marcada por el cambio

La historia de Hanuska comenzó muy lejos de Australia. Creció en un pequeño pueblo de la antigua Checoslovaquia, rodeado de naturaleza y dentro de una familia numerosa. En 1991 viajó a Australia con la intención de ayudar temporalmente a un familiar en un negocio. El plan era continuar después un recorrido por otros países, aunque su vida tomó otro rumbo cuando conoció a la mujer con la que acabaría formando una familia.

Durante años vivió en distintas ciudades australianas y tuvo cuatro hijos. En esa etapa empezó a interesarse por modelos de convivencia menos individualistas. Una experiencia especialmente importante fue residir en una comunidad donde los vecinos compartían y gestionaban zonas comunes. Aquella forma de organización le hizo replantearse la relación tradicional con la propiedad.

Tras divorciarse, vendió las viviendas que compartía con su exmujer y comenzó a imaginar una vida más flexible, con menos ataduras materiales. La pandemia interrumpió sus planes de viajar por Europa y terminó instalándose en Melbourne. Allí tomó una decisión definitiva: no quería volver a hipotecar su vida en torno a una casa.

Un acuerdo basado en la confianza

La oportunidad apareció en 2023. A través de las redes sociales descubrió que una familia buscaba a alguien que pudiera convivir con su padre, Will, entonces de 100 años. El anciano llevaba más de siete décadas viviendo en la misma casa y deseaba permanecer allí el mayor tiempo posible.

Hanuska se interesó por la propuesta y la conexión fue inmediata. Desde entonces vive en una zona independiente de la vivienda, con espacio propio y autonomía. A cambio de no pagar alquiler, dedica unas diez horas semanales a ayudar a Will y duerme cada noche en la casa por si surge cualquier necesidad.

El centenario también cuenta con apoyo profesional para las tareas domésticas diarias. La presencia de Hanuska aporta compañía, seguridad y tranquilidad a la familia. Para él, la experiencia representa algo más que un ahorro económico. Supone una manera distinta de relacionarse con el tiempo, la comunidad y el cuidado mutuo.

Más comunidad y menos aislamiento

La convivencia entre ambos ha despertado interés porque conecta con una preocupación cada vez más extendida: el envejecimiento en soledad. Muchas personas mayores quieren seguir viviendo en sus casas, cerca de sus recuerdos y de su entorno habitual. Al mismo tiempo, millones de adultos afrontan dificultades para acceder a una vivienda sin asumir costes desproporcionados.

Hanuska cree que los modelos colaborativos pueden ofrecer respuestas a ambos problemas. Su objetivo a largo plazo pasa por crear un proyecto de cohabitación donde varias personas compartan espacios, recursos y apoyo cotidiano sin renunciar a la privacidad.

La idea, todavía minoritaria, gana visibilidad a medida que aumentan los problemas de acceso a la vivienda. Historias como la suya muestran que el hogar también puede construirse desde la cooperación, la compañía y la confianza compartida.

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Juanjo es experto en cultura y lifestyle, con un foco especial en el impacto que internet y las redes sociales están teniendo en nuestra sociedad y en el mundo. Por eso mismo, sus temas suelen tener también mucho que ver con cine, series, psicología, relaciones personales y sexualidad. 

No hay tendencia viral o reto en redes que se le pase por alto, aunque también está muy conectado con la actualidad literaria, repasando cada semana todas las novedades editoriales y seleccionando las que puedan resultar más interesantes para sus lectores.

Su gran pasión son las entrevistas, disfruta hablando con personas y conectando con ellas y tiene una curiosidad natural por aprender de las experiencias y perspectivas de los demás ya sea de un escritor, un psicólogo o cualquiera que tenga una historia que contar. 

Juanjo se licenció en Economía Internacional, aunque desde muy temprano en su carrera, por vocación personal, se dedicó a la divulgación y al periodismo, que con los años se convirtió en su profesión.

Juanjo lleva más de 15 años escribiendo en diferentes medios y fue Director editorial de Vice España, coordinando toda la producción de contenidos de la revista, desde cápsulas para redes sociales a documentales sobre ocultas subculturas urbanas de nuestro país. Tras su paso por Vice, se ha dedicado a escribir y su trabajo ha aparecido en medios como El País, El Periódico de España, ABC o Yorokobu, entre otros.